Después de la cosecha, llega un tiempo de descanso, merecido, pues seguro que todos hemos intentado sacar lo mejor de nosotros mismos, aunque constatemos, también, algunas debilidades, pero… gracias a Dios, existen oportunidades y no las vamos a dejar pasar de largo, pues ellas nos pueden devolver las ganas de acabar bien y empezar mejor.
A la familia, especialmente, corresponde en esta nueva etapa de descanso practicar la “gramática del diálogo”, una clave en la educación presentada por el Papa Francisco. Los hijos desean dialogar con sus padres, desean comunicarse de modo distendido, sin que los relojes nos atropellen, buscando con el aprendizaje y disfrute de esa “gramática” devolver al corazón de los hijos y de los padres la vida feliz de familia y la Vida de la oración en familia.

Comments are closed.